martes, 25 de noviembre de 2014

Día a día.

Mi segunda colaboración en #Versato está relacionada con uno de los grandes problemas que existen hoy en día: la violencia de género. Con esta aportación, nos sumamos a la causa. Espero que dentro de poco, este gran problema del siglo XXI sea solo algo que recordar del pasado y que no siga sumando muertes año tras año. Espero que os guste.





 Cada mañana había vida en su interior,
pero no todo era del mismo color.
Conforme pasaba el día
esa vida decaía
y todo a su alrededor se marchitaba
por el miedo a ser esclavizada.
Sobre su propia sombra
se levantaba una aún más alta
que con voz aplacadora 
hacía a esta todavía más pequeña.
Aquel rincón de su habitación
también lo había vivido,
día tras día
invierno tras invierno
un cumpleaños y otro más...
Las velas no llegaron a ser apagadas.

 Cada día trata de no borrar su sonrisa
mostrando al mundo su fortaleza
y su interna tristeza
que asume por el miedo a no ser esa.
Caída la noche, su sonrisa
la acompaña hasta la puerta de casa
y mientras tanto, allí, la inocente brisa
se cuela junto a ella.
Pero el odioso monstruo la espera despierto
y comienza un interrogatorio
donde la mentira y la verdad tienen un mismo precio:
golpes que se sienten como besos
sin compasión ninguna
y lágrimas abandonadas
en aquella habitación siniestra.

Una vida que muchos no quieren ver
pero es la triste realidad.



                                                                                                  Álvaro Torres.

jueves, 20 de noviembre de 2014

Los colores de mi yo.

Mi primer poema colaborando con Versato, un grupo de poetas de diferentes puntos de España que he tenido la suerte de conocer, no personalmente aún a todos ellos, pero espero que algún día se dé el caso.




Hoy he vuelto a la niñez
recordando las tardes pasajeras
que me saludaban mientras contemplaba a mi alrededor
las ilusiones apagadas sin vuelta de luz.
Hoy he vuelto a la niñez
y he querido dar color a esas ilusiones.

Hoy he vuelto a la niñez
y me he dado cuenta por fin.
Bajo las tonalidades de estos colores
se esconde una vida con mucho mundo,
colores de esperanza y colores de sufrimiento
todos ellos desquebrajados,
destinados a desaparecer en cualquier momento;
desquebrajados porque conocen lo que es la lucha,
la lucha del día a día, pero a pesar de ello
no quieren perder la sonrisa
para que la luz no se apague.

Hoy he vuelto a la niñez 
tratando de evitar las cosas que solamente perjudican, 
pero ya era tarde porque había comprendido 
que todo ello era ley de vida.
Los golpes de lo que llaman amistad,
falsos rostros que desconocen la verdad.
Los amores no correspondidos
y, ¡maldito Cupido con sus flechas!
La sociedad acomplejada de los complejos de los demás,
y, en el final del camino, la sombra que espera paciente
la llegada de cada uno de los colores
Todo ello es ley de vida,

Ya he crecido y ese niño que llevo en mi interior
tampoco se desvanece.
A veces me dice: ''acompáñame al parque'',
donde doy rienda suelta a mis versos
mientras juega entre carcajadas con la inspiración.




domingo, 16 de noviembre de 2014

Ausencia de color.

Contempla lo que de verdad merece la pena.
Mira más allá,
siente lo que yo siento
cuando observo un instante plasmado
en la eternidad.
 
Ejercita tus ojos de arriba a abajo
y haz que brillen por la maravilla que es el arte.
La policromía en su grandeza
nutre como ninguna otra cosa sabe hacerlo.
Rojo, azul, amarillo,
negro y también gris
forman parte de mí.
Pero quizá tu beso no me sepa colorear. 



jueves, 13 de noviembre de 2014

Incertidumbre.

Quiero vivir para mí.
Quiero dejar de versar esta realidad
que me oprime con sus cadenas.

No quiero malgastar la tinta
hablando de falsos amores
ni traiciones.
No quiero llorar sobre mis versos,
donde llueve sobre mojado.
Lo que de verdad quiero
es que el reloj marque la hora,
sin preocupaciones.
Quiero café compartido
y un mar que cubra nuestros complejos
para nadar junto a ellos
sin nadie con quien compartirlos.
Quiero una esperanza
que no se desvanezca;
quiero aliento cálido
sobre mi piel fría.

Y es que a veces
nunca sé lo que quiero de verdad.